Cuando
el joven pastor beduino Muhammad al-Dib se adentró en 1947 en una cueva de
Qumran en busca de la cabra que se le había escapado dio con uno de los
hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX. En aquella cavidad
encontró ocho tinajas y en una de ellas tres paquetes envueltos en tela con
unos manuscritos enrollados. Eran los primeros de los llamados rollos del Mar
Muerto. Las excavaciones posteriores en once cuevas sacarían a la luz copias de
libros del Antiguo Testamento y otros textos escondidos allí durante casi 2.000
años. Se rescataron unos 40.000 fragmentos, un formidable puzzle que ahora los
expertos tratan de completar.
Informáticos
y estudiosos de los manuscritos de Qumran se han embarcado en la construcción
de un entorno de trabajo digital para unir virtualmente las piezas de este
complejo rompecabezas formado por pequeños fragmentos de pergaminos antiguos.
Casi 70 años después de su hallazgo, los avances tecnológicos actuales
permitirán a investigadores de todo el mundo participar en este titánico
esfuerzo en el que colabora la Academia Göttingen de Ciencias y Humanidades
(Alemania), la Autoridad de Antigüedades de Israel, la Universidad de Haifa y
la de Tel Aviv. El proyecto, de cinco años, está siendo financiado con 1,6
millones de euros por el Deutsch-Israelische-Projektförderung (DIP) y administrado
por la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG).
«Durante
la década de 1950 y principios de 1960, se descubrieron miles de fragmentos de
pergaminos, algunos de los cuales eran sólo pedazos diminutos. Desde entonces,
muchos investigadores han estado trabajando para unir fragmentos entre sí»,
explica la Dirección de Antigüedades de Israel, que confía en que el desarrollo
de herramientas digitales avanzadas en este proyecto sirva para sugerir nuevas
combinaciones y ayude a los investigadores a identificar las conexiones entre
los diversos fragmentos y manuscritos.
El
plan consiste en vincular la base de datos del proyecto de diccionario Qumran
de la Academia Göttingen con la base de datos de los manuscritos de la
biblioteca digital Leon Levy, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, las
imágenes de los manuscritos con las transcripciones de fragmentos y toda la
información adicional auxiliar, tales como variantes de lectura, escritura a
mano en paralelo, versiones, materiales, datos paleográficos y lingüísticos,
traducciones…
Los
avances se publicarán en la web de la biblioteca virtual Leon Levy, que pone a
disposición del público el archivo de los rollos del Mar Muerto con imágenes
digitales en alta resolución de los fragmentos.
Las
instituciones asociadas en el proyecto «Scripta Qumranica Electronica» son la
Academia Göttingen de Ciencias y Humanidades, representada por el profesor
Reinhard Kratz de la Facultad de Teología de la Universidad de Göttingen, y la
Autoridad de Antigüedades de Israel, representado por Pnina Shor, conservador y
director de los Proyectos de los Rollos del Mar Muerto. En el proyecto
participan como investigadores principales el profesor Jonathan Ben Dov
(Departamento de Biblia, Universidad de Haifa) y Nachum Dershowitz (Escuela
Blavatnik de Ciencias de la Computación, Universidad de Tel Aviv) junto con el
alemán Reinhard G. Kratz. Noam Mizrahi (Departamento de Estudios de Cultura
hebrea, Universidad de Tel Aviv) y Ingo Kottsieper (Academia Göttingen) son los
responsables de los distintos proyectos. Otros miembros asociados son los
profesores Lior Wolf (Escuela Blavatnik de Ciencias de la Computación,
Universidad de Tel Aviv), Daniel Stökl Ben Ezra (Escuela Práctica de Altos
Estudios, París), y Shani Tzoref (Colegio/Escuela de Teología judía Geiger,
Universidad de Potsdam).
Datados
entre el siglo III a.C. y el I de nuestra era, los rollos del Mar Muerto
incluyen los manuscritos bíblicos más antiguos preservados hasta la fecha y
ofrecen un testimonio directo de la sociedad judía en la tierra de Israel
durante el periodo del Segundo Templo, la época del nacimiento del cristianismo
y del judaísmo rabínico, según explica el Museo de Israel, que guarda buena
parte de los manuscritos originales.
Están
redactados en hebreo y arameo y solo algunos ejemplares en griego. La mayoría
de eruditos cree que los esenios fueron los autores de los célebres manuscritos
y los guardaron en las cuevas de la zona ante el avance de los romanos con
objeto de preservarlos y recuperarlos más adelante, algo que nunca llegó a
ocurrir. Otros investigadores creen, sin embargo, que los documentos no fueron
copiados por los esenios sino que procedían de distintas lugares del reino de
Judea y que se escondieron en Qumran hacia el año 70 de la era cristiana para preservarlos
de los romanos.
Con
este nuevo proyecto, los investigadores podrán tener acceso a todos los
documentos, visualizarlos, unirlos, compararlos, interpretarlos y emplear
avanzadas herramientas paleográficas para intentar completar este complejo puzzle.
Lanzan proyecto digital para tratar de unir los rollos del Mar Muerto
24/Feb/2016
ABC, España